02 diciembre, 2006
Entrega veinte
(en donde descubrirá que hasta la etimología tiene mucho que ver en las cuestiones de salud)
MISCELANEAS
EN ESTA ENTREGA DESARROLLAREMOS EL TEMA C
HIPÓTESIS SOBRE LA “ANOREXIA NERVIOSA”
En un blog como este no podían faltar las opiniones del autor, referentes a un problema que se ha extendido por todo el mundo occidental con una velocidad alucinante.
Antes que nada quiero a darle a conocer mi opinión con respecto al término que se utiliza para denominarlo: ANOREXIA.
Creo que es erróneo.
Anorexia es palabra derivada del griego, que, literalmente, significa ‘falta de hambre’ (an, prefijo negativo por `sin´ o `falta´, y orexia, `hambre´), y eso no es cierto para nada en el caso que nos preocupa.
Para diferenciarla de la real anorexia –síntoma muy común en determinadas patologías, desde muy simples como los comunes y variados estados infecciosos, y por ende de corta duración (vencida la enfermedad viral o bacteriana, el hambre retorna lenta pero seguramente a ser el mismo que corrientemente sentía antes de la infección), hasta la anorexia muy severa que se presenta en muchas enfermedades terminales, y acompaña a sus portadores hasta el fin de sus días, cuando no es ella la causa de ese fin–, para diferenciarla, decía, se denomina a la que aparece en forma espontánea, sin ninguna explicación anátomopatologica, generalmente en adolescentes jóvenes: anorexia nerviosa.
Cuando uno conversa con una portadora de ese tipo de “anorexia” (me refiero al sexo femenino porque es en él en donde se ven la mayoría de los casos) viene a descubrir, con asombro, que no es que no se alimentan porque no tienen hambre, sino porque, simplemente, se niegan a comer.
El término adecuado sería, entonces, AFAGIA (palabra también de origen griego que significa renuncia a deglutir. De a, prefino negativo, y fagos, `tragar´,` deglutir´).
Estas disquisiciones podrían tomarse, a primera vista, como un simple prurito idiomático del autor, pero trataré de convencerlo de que no es para nada así.
Si hablamos de “afagia”, se nos facilita el razonamiento para comprender los cuadros de otras muchachas, que no pueden denominarse literalmente así, ya que no es que ‘no comen’ porque se niegan a deglutir, sino que ‘comen muy poco’, por lo que el apelativo de afágicas sería impropio. A ellas debe denominárselas HIPOFÁGICAS u OLIGOFÁGICAS (“hipo” es prefijo griego que significa ‘deficiencia’, y “oligo” también quiere decir ‘escaso’, ‘deficiente’).
Es extremadamente importante esa diferenciación, porque las medidas terapéuticas a tomar ante una “afágica” o ante una “hipofágica”, son muy diferentes. Tan diferentes como las causas por las cuales han llegado a uno u otro estado.
Se cree, inocentemente y como un hecho indiscutible, que la “culpa” de la “anorexia” la tienen las imágenes que por estos tiempos nos muestran los medios de comunicación: mujeres muy bonitas y de cuerpos superlativamente afinados.
“Todas las adolescentes quieren parecerse a ellas”, se piensa. “Esa es la causa de tan universal trastorno”.
Pero ese pensamiento es absolutamente erróneo, a mi modo de ver.
Las afágicas se someten a tan terribles privaciones porque a causa de graves trastornos psiquiátricos sienten un patológico miedo a crecer, y han creído descubrir (peor, con tanta imprudente difusión del tema SE LO HAN ENSEÑADO) que no comiendo se puede dejar de seguir creciendo. Sienten un miedo morboso a transformarse en adultas.
Antes hemos hablado de la crisis de identidad de los adolescentes. Del gran drama que soportan al tener que dejar atrás la dependiente pero cómoda niñez para ir rumbo a una adultez forzosamente responsable que les exigirá el autoabastecimiento, proceso que es naturalmente irreversible.
Una inmensa cantidad de muchachas, y algunos varones (las mujeres son muchísimo más abundantes que los varones en estos problemas simplemente porque en ellas se notan muy rápidamente los cambios corporales que las alejan de la infancia), han descubierto que para “prolongar la niñez” con dejar de comer es suficiente. El Peter Pan que todos llevamos dentro, aparentemente puede cumplir con su ilusión: –Ya no crezco más.
Si conoce usted a alguna afágica habrá notado que su cuerpo es igual al de una niña, tan pero tan niña que ni siquiera menstrúa (como las niñas de verdad).
La solución de este problema es terriblemente complejo.
Hasta ahora los resultados obtenidos con los casi torturantes métodos de los grupos de autoayuda han sido menos frustrantes que los tratamientos psiquiátricos, y estos algo menos decepcionantes que las terapias psicológicas.
A pesar de toda esa ayuda, los padecientes de afagia llegan, en gran número, desgraciadamente, a la muerte por inanición.
Las hipo u oligofágicas sufren un trastorno con muchas mejores expectativas. Ellas, simplemente, quieren lucir “un cuerpo a la moda”. Les han enseñado otra manera diferente de poner de manifiesto las naturales rebeldías adolescentes: no comen para poder parecerse a las esqueléticas modelos que ven en las revistas y en la televisión.
Gracias a Dios, algunos países, como Inglaterra y España, por ejemplo, ya han legislado para poner coto a la exhibición de modelos con cuerpos tan magros. Sería fantástico que esa actitud se universalizara.
Si fuese yo legislador propondría que cada vez que aparezca la imagen de una modelo luciendo algún tipo de ropa, se ponga al pié la edad de ella. Es de uso común el maquillar a niñas, inclusive a algunas que aún no se han desarrollado, para que tengan el aspecto de señoritas de veinte a veinticinco años. Lo que se consigue es que adolescentes de esas edades quieran lucir el cuerpo de las que ven en las pasarelas (-Si ellas tienen mi edad-, creen, -por qué yo no puedo tener un cuerpo igual que el de ellas-). Pero a causa de la grasa sexual que han desarrollado, solo lo pueden conseguir si se carencian tanto en su alimentación como para reducir su masa muscular, y, luego, su grasa sexual femenina.
La solución de este problema es bastante más simple, a mi juicio. Una firme y vigorosa actitud de los padres o de los encargados de su crianza ante un problema que no pasa de ser, con perdón de los psicólogos y psiquiatras por la simpleza de mis razonamientos, más que un furibundo capricho adolescente, podría solucionarse en breve tiempo.
Claro que al principio es muy difícil diferenciar a una hipofágica de una legítima afágica, pero, afortunadamente, hay suficiente tiempo como para distinguir unas de otras.
Si poniendo límites estrictos, como el prohibirles desarrollar sus actividades juveniles si no aceptan alimentarse correctamente, no se consigue nada, o, peor, el cuadro empeora, es que se está en presencia de una afágica, por lo que las actitudes a tomar han de ser más drásticas, severas y urgentes: llevarlas a un grupo de autoayuda, por ejemplo.
He conocido el caso de muchas hipofágicas que cambiaron su actitud ante la férrea actitud de sus padres: –¿No quieres comer?, está bien... Pero no saldrás de esta casa hasta que lo hagas.
Casi invariablemente, en esos casos, después de dos o tres días de claustro, la situación comienza a revertir. En casos un tanto más complejos, luego de una terapia psicológica breve el problema empezó a solucionarse.
También, desgraciadamente, me he enterado de otros en que sin importar el tiempo de encierro ni privaciones, la actitud de ellas es inconmovible. Es como si hubiesen decidido el suicidio por inanición. Es allí en donde hay que tomar actitudes heroicas.
El problema de tipificar a afágicas e hipofágicas bajo el común denominador de ANOREXICAS, es que se deciden las mismas actitudes para unas que para otras; y como la inmensa mayoría no son mas que rebeldes adolescentes del grupo de las hipofágicas, se las somete, exageradamente, a los torturantes pero necesarios tratamientos que sí debe darse a las afágicas con el objeto de salvarles la vida.
He escuchado y leído infinidad de veces que alrededor de un veinte por ciento de las anoréxicas muere a causa de su problema (estos porcentajes hace unos años eran mayores, y están descendiendo a medida que pasa el tiempo, gracias a Dios). Pues estoy convencido que todas las que mueren son afágicas, y las que sobreviven son en su inmensa mayoría hipofágicas.
Es por todo esto que creo conveniente que cambiemos los sustantivos que las denominan.
Si cambiamos el modo de expresarnos, forzosamente cambiará nuestra actitud terapéutica (y estoy convencido que cambiará para mejor).
Próxima entrega: “HIPÓTESIS SOBRE LOS PUNTOS DE VISTA REFERIDOS A LA BULIMIA”
un besote grande
marta
gracias por comunicarse, espero que haya leido todo el blog, desde el prólogo, sinó no será para usted más que "otra dieta", y eso no es el espíritu de este trabajo.
Otro besote para usted.
ante todo felicitarle por la manera en la que explica las cosas y decirle que yo soy psicologa he tratado a personas con esa "enfermedad" entre ellas a mi hermana y claro ya se sabe que para los medicos ,psicologos...etc las cosas no hay que tomarselas como algo personal,pero claro era mi hermana y para poder enterder el xq de su postura ante la negativa de comer yo tambien deje de comer para poder ayudarla y saber el xq,sinceramente es un problema xq sabes que lo uqe haces no esta bien eres consciente que asi no llegas a ninguna parte,pero llega un punto que n tienes fuerzas para dar marcha atras si no es con ayuda,afortunadamente consegui sacar a mi hermana de ese estado y tambien sali yo y ahora estoy recuperada.
en resumen lo que acaba de explicar es el metodo que utilice yo desde que que cogi la "enfermedad" para ayudar a mi hermana y me da una alegri inmensa que usted piense como yo,estoy teneindo luchas todos los dias a causa de ese tema porque realmente los especialista no estan preparados para tratarlo.
le saluda con un gran beso,su deguidora de bilbao(bizkaia)
soraya
la hipofagia no es una enfermedad. Es más, no podría jurar que la afagia (anorexia para el resto), sea una enfermedad. Son CONFLICTOS que pueden resolverse SI UNO ESTÁ PREPARADO PARA RESOLVERLOS. A juzgar por lo que me cuenta, usted estaba preparada (Dios solo sabe cómo) para hacerlo, ¡y lo hizo!
por lo que la felicito de todo corazón.
La mayoría de los "especialistas" no están preparados para tratarlos porque son PSICOLOGISTAS y no PSICÓLOGOS.
¡Viva Bilbao y La Viscaya! (entre mis apellidos figuran el Varcarcel y el Eiguren, que son de allí)
Le mando un beso enorme.
gracias y besos
No, ninguna necesidad, con los minerales y vitaminas de los alimentos, SOBRA.
Un beso
estimada lectora, yo jamás hablé de 30 gramos de hidratos de carbono. Eso ha de haberle quedado en el disco blando (su cerebro) de tanto hablar y leer sobre la dieta Eades. Esas dietas con tablas que para entender hay que hacer un curso avanzado, lo que hacen es cambiar un conflicto por otro: "la gordura" por "el miedo a hacer algo mal" o, peor, por el "miedo de volver a engordar". Las vacaciones comienzan en el mismo instante en que uno se sube al auto para ir hacia ellas, no importa qué tan lejos esté el destino. El adelgazamiento comienza en el mismo instante en que decide adelgazar. Si durante todo el proceso vive pendiente de cada gramo de lo que ingiere, se está perdiendo las delicias del viaje.
Un beso.
mi querida, no he recibido ningún correo suyo, que recuerde. Aparte chequeamos a todos y no hay ninguno, ni siquiera anónimo, que hable de la enfermedad de Marta.
Le ruego me lo reenvíe.
Un beso.
Le quería consultar por el tema del desayuno: Ud recomienda una dieta baja en carbohidratos... como armaría un desayuno??
Desde ya, muchas gracias
antes que nada, gracias por escribir. Claudia, su problema es el de casi todos. No existe una fórmula para resolver ese tipo de conflicto. Siempre le digo a mis pacientes que uno no puede hacer que deje de llover, pero puede no mojarse. Creo que usted está empapada por la lluvia, y la gordura no le ha resultrado un buen impermeable. Ha de buscar algo más efectivo. Escríbame a mi mail, quizá entre los dos encontremos algún paraguas. Cuénteme las cosas con más detalle, recuerde que a ese mail tan solo puedo leerlo yo.
Un beso, y dígame de donde es.
para contestarle eso necesito saber "si hablamos el mismo idioma". Eso de "re interesante" me hace presumir que es argentina. Pero tan solo es una presunción. De todas maneras, en estos días estoy escribiendo las MISELANEAS, y un artículo de ellas se titula "EL ETERNO PROBLEMA DEL DESAYUNO", tenga un poco de paciencia, en unos diez días verá lo que pienso sobre el tema.
Un beso.
¿porqué les parece un problema el desayuno? hay mil cosas que comer.
Un beso dr.
pensé que estaba en el África.
Tanto tiempo sin noticias...
El viernes 8 aquí es feriado, a eso de la 21:00 de ustedes la llamaré.
Si, es cierto, uno piensa ¿por qué tanto problema con el desayuno? Pero ocurre que es un hecho cultural. En unos días sabrán que pienso al respecto
Un besote.
Espero su llamada la semana que viene.
Un gran beso y hasta pronto.
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